El Teatro Barceló podría dejar de ser discoteca: una inmobiliaria lo lanza a mercado para «propuestas híbridas»

Las claves

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El histórico Teatro Barceló ha sido puesto a la venta o alquiler por una inmobiliaria, abriéndose a propuestas híbridas para su uso futuro.

El emblemático edificio, símbolo del ocio nocturno madrileño, enfrenta este cambio tras sanciones, cambios de propiedad y una batalla judicial por exceso de aforo.

Originalmente construido como cine en los años 30, el inmueble fue teatro y luego discoteca, siendo referente en la vida nocturna de Madrid.

Savills destaca que el edificio es ideal para proyectos culturales, de entretenimiento, hospitality o usos combinados, lo que podría marcar el fin de su etapa como discoteca.

El futuro del histórico Teatro Barceló vuelve a quedar en el aire. El emblemático edificio de la calle Barceló, uno de los grandes símbolos del ocio nocturno madrileño, ha sido lanzado al mercado inmobiliario en busca de nuevos operadores e inversores que planteen «propuestas híbridas» para su uso.

Una decisión que llega tras meses convulsos marcados por sanciones, cambios de propiedad y una batalla judicial que ha puesto en jaque su continuidad como discoteca.

La consultora inmobiliaria Savills ha puesto en circulación este activo singular, un inmueble de 2.589 metros cuadrados que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones de madrileños.

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Según informan fuentes cercanas al caso, la entidad propietaria del edificio que no es el Grupo Sounds, a pesar de estar también detrás desde noviembre ha encargado a la inmobiliaria que saque a venta o alquiler el inmueble.

Construido en los años 30 como cine, reconvertido después en teatro y más tarde en sala de fiestas, el edificio es considerado uno de los mejores exponentes del racionalismo en la capital.

Pero más allá de su valor arquitectónico, el Teatro Barceló es, sobre todo, un símbolo. Desde su etapa como Pachá Madrid en los años 80 hasta su consolidación como una de las discotecas más conocidas del centro, su pista ha sido testigo de la evolución del ocio nocturno en la ciudad.

De discoteca a activo en transformación

A principios de noviembre, el Ayuntamiento de Madrid ordenó su clausura durante un año al detectar en dos ocasiones un exceso de aforo que superaba las 990 personas permitidas por su licencia, comprometiendo la seguridad de los asistentes.

Aunque los propietarios recurrieron la sanción y lograron inicialmente evitar el precinto de forma cautelar, la situación dio un giro semanas después.

Un juzgado de lo contencioso-administrativo acabó avalando el cierre, dejando sin efecto las medidas que permitían mantener la actividad. El pulso judicial, apoyado por la patronal del ocio nocturno, terminó inclinándose del lado del Consistorio.

Todo ello coincidió con un cambio de manos. El local dejó de pertenecer a la familia Trapote para integrarse en la órbita del Grupo Sounds, uno de los actores más agresivos en la nueva escena del ocio premium madrileño.

El nuevo rey de la noche madrileña: la discoteca que abrió hace X y se lleva a todos los famosos

En apenas tres años, esta compañía ha levantado un pequeño imperio de discotecas de lujo con nombres como Fitz, Vandido o Bonded, apostando por una fórmula que mezcla música, espectáculo y exclusividad.

Múltiples futuros

Ahora, con el inmueble en el mercado, se abre un nuevo capítulo. Desde Savills subrayan en un comunicado que la «singularidad» del edificio lo convierte en un candidato ideal para «proyectos culturales, de entretenimiento, hospitality o propuestas híbridas» que combinen varios usos.

Con todo, el mítico Teatro Barceló podría dejar de ser discoteca.